viernes, 1 de junio de 2007

Introitus (sobre la ilimitada estulticia del equus asinus humānus)


Podría decir que ya nací bien burro, pero eso sería faltar a la verdad pues sucedió que todo lo contrario: siempre me tuvieron por alguien en extremo despierto y sagaz. Si ahora soy el burro que presumo ser sólo puedo debérselo al enorme esfuerzo y tesón que puse por convertirme en un zopenco de primer orden, y es que gracias a ello coseché todo tipo de éxitos y honores, y así obtuve fácilmente las prebendas y privilegios vedados a todo aquel con un mínimo de raciocinio operativo. Pero en mi camino hacia la más absoluta y completa ignorancia, tuve muchos compañeros de viaje tan redomadamente asnos como yo o más, mucho más. Me propongo en lo que sigue recoger el valioso testimonio de todos ellos porque su ilimitada estulticia lo vale.

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